30 abril 2011

LA NOTICIA (R.W.)


Era una mujer rubia, de unos cuarenta años, probablemente alemana. Se llamaba Gertrudis. Lo que decía era esto:

- A mí me han comido como siete veces los dragones, pero siempre me tuvieron que vomitar.

- ¡Ah! – dijo el periodista cortésmente, cerrando su libreta de apuntes-. ¿Y por qué, señora?

El estudiante de medicina que acompañaba al periodista sonrió al oír la palabra señora.

- Porque soy una diosa – dijo la señora Gertrudis.

- Una diosa – dijo el periodista.

- Sí. Fíjese confió la señora Gertrudis señalando con el brazo a su alrededor, en un movimiento muy delicado-. Por mí caen todas las hojas del otoño. Mire cómo caen.

El periodista miró. El patio del manicomio estaba lleno de árboles. Y de los árboles caían millares de hojas secas. Detrás de los muros había otros árboles y de ellos también caían las hojas, en una silenciosa, interminable, inundación. El periodista vio que caían por todas partes al mismo tiempo, acaso en todo el mundo, y se preguntó cómo iba a hacer para dar esa noticia.

Dijo:

- Por favor, señora, baje el brazo.

La señora Gertrudis, con pena, bajó el brazo. El aire se volvió otra vez limpio y puro, y el periodista se alegró de no tener que pasar una noticia tan extraña.

Suplemento de humor Leoplan - Gregorio 707. Buenos Aires 05 02 1964

No hay comentarios.: