30 abril 2011

LA NOTICIA (R.W.)


Era una mujer rubia, de unos cuarenta años, probablemente alemana. Se llamaba Gertrudis. Lo que decía era esto:

- A mí me han comido como siete veces los dragones, pero siempre me tuvieron que vomitar.

- ¡Ah! – dijo el periodista cortésmente, cerrando su libreta de apuntes-. ¿Y por qué, señora?

El estudiante de medicina que acompañaba al periodista sonrió al oír la palabra señora.

- Porque soy una diosa – dijo la señora Gertrudis.

- Una diosa – dijo el periodista.

- Sí. Fíjese confió la señora Gertrudis señalando con el brazo a su alrededor, en un movimiento muy delicado-. Por mí caen todas las hojas del otoño. Mire cómo caen.

El periodista miró. El patio del manicomio estaba lleno de árboles. Y de los árboles caían millares de hojas secas. Detrás de los muros había otros árboles y de ellos también caían las hojas, en una silenciosa, interminable, inundación. El periodista vio que caían por todas partes al mismo tiempo, acaso en todo el mundo, y se preguntó cómo iba a hacer para dar esa noticia.

Dijo:

- Por favor, señora, baje el brazo.

La señora Gertrudis, con pena, bajó el brazo. El aire se volvió otra vez limpio y puro, y el periodista se alegró de no tener que pasar una noticia tan extraña.

Suplemento de humor Leoplan - Gregorio 707. Buenos Aires 05 02 1964

22 abril 2011

Destino asegurado al final del damero


Allá en lo más lejos, en lo profundo del damero algo espera.
Caminos que conducen hacia el destino, destinos que conducen hacia caminos.
De a saltitos, así como jugando, avanza, retrocede, anda y vuelve a andar.
Todo todito, sólo para llegar al final del juego.

(Fotografías del Pasaje Rocha - Ciudad de La Plata - 20 de abril de 2011)

carpe diem
abril'11

19 abril 2011

EL RESPLANDOR DE LA COMPAÑIA




En un horizonte ni muy lejano ni muy cercano se reflejan los pasos de lo que vendrá. Poco a poco avanza hacia delante esa respuesta, ese click, ese... ese... ese vaya uno a saber que.
Las miradas ven lo que esta por venir, lo que necesitan recibir para avanzar, para que esos pasos vengan, lleguen, se miren, se abracen y vuelvan al andar.
El andariego camino de la mirada cómplice que busca eso que desea encontrar pero que permanece en silencio, esperando lo que vendrá, lo que será, lo que seré.

carpe diem
abril'11

18 abril 2011

Voces de cuatro generaciones de mujeres zapatistas

“Antes yo tengo que levantar muy temprano. Tengo que agarrar 20 mazorcas y no hay molino, en piedra molemos, pero había piedra bonita y sacamos 100 tostadas. No hay la paga en la finca y mi marido de balde está trabajando semanas, no hay dinero, ni un peso. De la tienda del patrón sacan el maíz, comemos y lo debemos, y si saca un kilo de sal pues ahí lo va pagar toda la semana. No hay ropa, buscamos con nuestro patrón si va a dar un peso, dos pesos, pero no hay. El patrón pega, y por qué no. Mi tata murió y bien que lo chicoteaban, por eso murió. Mi marido también pega. Sólo conseguí a hombre para pegar, entra a pegar, patea, jala pelo. No es mi gusto casar, pero vienen los patrones, los caporales, y ellos dicen vas a escoger ese hombre. Me dijeron vas a casar con él. Así lo cogí. Tuve dos hijos: una hija y un hijo, la hija ya murió, ya estaba grande pues, murió de puro corrimiento y calentura.”


“Empiezo mi día moliendo el maíz. Mi trabajo es hacer tortilla, mantener a la familia, lavar, cargar leña, traer maíz, asear la cocina. Después empezamos a moler para la tortilla de la tarde, desgranamos nuestro maíz, lo ponemos a cocer, y si hay corte de café pues temprano nos vamos a cortar. Luego regresamos, hacemos nuestra comida en la tarde, y luego ya a dormir. Aparte de esto tenemos trabajo en la organización. Nosotras tenemos nuestro colectivo de la tienda, y ahí las mujeres trabajamos. Somos 53 compañeras, y nos organizamos por turnos cada día. Estamos orgullosas, porque llevamos nuestra administración. Hay solteras y casadas, y pensamos que si da paguita nuestra tienda pues podemos comprar dos vaquitas, y así sale dinero para cuando una compañera va a una marcha, a un trabajo colectivo o a tomar curso.”


“Yo soy promotora de educación autónoma. Es muy importante este trabajo, porque los niños van a aprender muchas cosas. Nuestros padres empezaron la lucha, nosotras le seguimos y los niños la van a terminar. Aquí se quiere a los niños y a las niñas, y se les va a enseñar con amor las letras. A mí me eligieron en la comunidad para este trabajo, y lo acepté porque me gusta. Había pocas mujeres cuando recibí el curso, sólo cuatro, porque es muy difícil caminar desde aquí al caracol de La Realidad a tomar los cursos, y también porque a veces no las mandan sus papás a las mujeres jóvenes, porque piensan que van a buscar novio y ya no van a regresar. Es difícil, cuesta mucho que una mujer acepte un cargo, porque se piensa que la mujer sólo sirve para hacer el aseo de la casa, casarse y tener hijos. Pero ya se está cambiando. Ya no es igual. Me gusta ser promotora de educación, porque es un amor diferente a los niños y ellos nos enseñan muchas cosas.”


“Yo tengo ocho años y cuando me levanto le voy a dar de comer al marrano, luego torteo y lavo traste y cuido mi hermanito, junto basura y desgrano maíz. Ya luego me voy a la escuela y ahí aprendo las matemáticas. Juego a correr y trepamos en el palo. También al juego del pañuelo y a la pelota. Ser zapatista es que luchamos por agua, paz y comida.”

Los de Abajo

Gloria Muñoz Ramírez

losylasdeabajo@yahoo.com.mx

LA JORNADA, 29 de diciembre de 2007, MÉXICO