15 septiembre 2011

ALGUNLANDIA


lugares, espacios, sitios, rincones, cosas, espejos, reflejos, sombras, objetos, construcciones, imagenes de aqui y de alla... de algunlandia...









RETRATOS HUMANOIDES


en la misma linea... las miradas, las sonrisas, las personas que son parte del camino del ojo a traves de la lente...













RETRATOS MASCOTERILES


retomando, reencontrando el rumbo, dandole al ojo la libertad de ver y crear, de decir y expresar... esto es algo de lo ultimo que ha salido a la luz...

RETRATOS MASCOTERILES





10 mayo 2011

Sub Marcos, plantea al sub Pedro en primera persona como contando su propia historia desde otro lado, desde la muerte. Habla entonces, el sub Pedro.

SUBCOMANDANTE INSURGENTE PEDRO – MUERTO EN COMBATE LA MADRUGADA DEL 1º DE ENERO DE 1994.

Sub Marcos, plantea al sub Pedro en primera persona como contando su propia historia desde otro lado, desde la muerte. Habla entonces, el sub Pedro.

“Me acuerdo de ese día. El sol no caminaba derecho, sino que se iba de lado. Quiero decir, sí se iba de acá para allá, pero iba como de lado, así nomás sin encaramarse en eso que no me acuerdo ahorita como se llama pero una vez el sup nos dijo.

Estaba como frío el sol. Bueno, ese día todo estaba frío. Bueno, no todo. Nosotros estábamos calientes. Como que la sangre o lo que sea que tenemos dentro del cuerpo, estaba con calentura. No me acuerdo como es que dijo el sup: ‘el cenit’ o algo así, o sea que es cuando el sol llega hasta lo más alto. Pero ese día no. Más bien como que se iba ladeando. Nosotros igual avanzábamos.

Yo ya estaba muerto, acostado panza arriba y vi bien que el solo no estaba caminando derecho sino que se estaba andando de lado. Ese día estábamos muertos todos y como quiera avanzábamos. Por eso el sup escribió eso de ‘somos los muertos de siempre, muriendo otra vez, pero ahora para vivir’. ¿Cuándo mero nos morimos todos? Pos la verdad no me acuerdo, pero ese día en que el sol caminaba de ladito ya todos estábamos muertos. Todos y todas, porque también iban mujeres, creo que por eso no nos podían matar. Como que está difícil eso de matar a un muerto porque de por sí ya esta muerto. Ese día en la mañana era una corredera de gente. No se si porque empezó la guerra o porque vieron tanto muerto avanzando, caminando como siempre, sin rostro, sin nombre. Bueno, primero corría la gente, luego ya no corría. Ya luego se detenía y se acercaba para oír lo que decíamos. ¡Qué ocurrencia! Viera que yo estuviera vivo, ¡de tarugo me iba a acercar a oír lo que dijera un muerto! Cómo que pensaría que los muertos no tienen nada que decir. Están muertos pues. Como que su trabajo de los muertos es andar espantando y no hablando. Yo me acuerdo que en mi tierra se decía que los muertos que caminan todavía, es porque tienen algún pendiente y por eso no están quietos. En mi tierra así se decía. Creo que mi tierra se llama Michoacán, pero no muy me acuerdo. Tampoco me acuerdo bien, pero creo que se llamaba Pedro o Manuel o no sé, creo que de por sí no me importa como se llama un muerto porque ya está muerto. Tal vez cuando uno está vivo pues sí importa cómo se llama uno, pero ya muerto pa’ que.

“Bueno, el caso es que la gente ésta, después de su corredera, se iba acercando a ver qué le decíamos todos los muertos que éramos. Y entonces pues a hablar, así como de por sí hablamos los muertos, o sea como platicadito, así, sin mucha bulla, como si uno estuviera platicándole algo a alguien y no estuviera uno muerto sino vivo. No, tampoco me acuerdo que palabra hablamos. Bueno, un poco sí. Algo tenía que ver con eso de que estábamos muertos y en guerra.

“en la madrugada habíamos tomado la ciudad. A mediodía ya estábamos preparando todo para ir por otra. Yo ya estaba acostado al mediodía, por eso vi clarito que el sol no se andaba derecho y vi que hacia frío. Vi pero no sentí, porque los muertos no sienten pero sí ven. Vi que hacia frío porque el sol estaba como apagad, muy pálido, como si tuviera frío. Todos andaban de un lado para otro. Yo no, yo me quedé acostado panza arriba, viendo el sol y tratando de acodarme cómo es que dijo el sup que se decía cuando el sol queda mero arriba, cuando ya acabó de subir y empieza a dejarse caer de aquel lado. Como que entra su pena de sol y va y se esconde detrás de esa loma. Ya cuando el sol se fue a esconder no me di cuenta. Así como estaba yo no podía voltear la cabeza, sólo podía mirar mero para arriba y, sin voltear, lo poco que alcanzaba para uno y otro lado. Por eso vi que el sol no se iba derecho, sino que se iba de lado, como con pena, como con miedo de encaramarse en eso que ahorita no me acuerdo como dijo que se decía el sup, pero tal vez al rato me acuerdo.

“Yo me acordé ahorita porque se rajó un poco la piedra y se hizo una rendija así como una herida de cuchillo, y entonces pude ver el cielo y el sol caminándose otra vez de lado como aquel día. Otra cosa no se puede ver. Así acostado como estoy, apenas si alcanzo el cielo. No hay muchas nubes y el sol está como pálido o sea que esta haciendo frío. Y entonces me acorde de aquel día cuando los muertos que somos empezamos esta guerra para hablar. Sí, para hablar. ¿Para qué otra cosa harían una guerra los muertos?

“Les decía que por esta rendija se alcanza a ver el cielo. Por ahí pasan helicópteros y aviones. Vienen y se van, diario, a veces hasta de noche. Ellos no lo saben pero yo los veo, los veo y los vigilo. También me rió. Sí, porque al final de cuentas, esos aviones y helicópteros vienen acá porque nos tienen miedo. Sí, ya sé que de por sí los muertos dan miedo, pero esos aviones y helicópteros lo que tienen miedo es de que los muertos que somos nos echemos a caminar de nuevo. Y yo no sé para qué tanta bulla, si de por sí nada podrían hacer porque ya estamos muertos. Ni modo que nos maten. Tal vez es porque quieren darse cuenta y avisar con tiempo al que los manda. No sé. Pero si sé que el miedo se huele y el olor del miedo poderoso es así como de maquina, como de gasolina y aceite y metal y pólvora y ruido y…y… y de miedo. Sí, el miedo huele a miedo, y a miedo huelen esos aviones y esos helicópteros. A miedo huele el aire que viene de arriba. El de abajo no. El aire de abajo huele bonito, como a que las cosas cambian, como que todo mejora y se hace más bueno. A esperanzas, a eso huele el aire de abajo. Nosotros somos de abajo. Nosotros y muchos como nosotros. Si, ahí está la cuestión pues, en este día todos los muertos huelen a esperanza.

“Todo esto veo por la rendija y todo eso escucho. Pienso, y mis vecinos están de acuerdo (lo sé porque ellos me lo han dicho), que no esta bien que el sol se camine de lado y que hay que enderezarlo. Por eso de que se camine así de lado, todo pálido y friolento pues no. Como que su trabajo del sol es dar calor, no tener frío.

“Y si me apuran, pues hasta le hago al analista político. Mire usted, yo digo que el problema de este país es que puras contradicciones tiene. Ahí está pues que carga un sol frío, y la gente viva ve y deja hacer como si estuviera muerta, y el criminal es juez, y la victima esta en la cárcel, y el mentiroso es gobierno, y la verdad es perseguida como enfermedad, y los estudiantes están encerrados y los ladrones están sueltos, y el ignorante imparte cátedras, y el sabio es ignorado, y el ocioso tiene riquezas, y el que trabaja nada tiene, y el menos manda, y los más obedecen, y el que tiene mucho tiene más, y el que tiene poco tiene nada, y se premia al malo, y se castiga al bueno.

“Y no sólo, además, aquí, los muertos hablan y caminan y se dan en sus cosas raras, como eso de tratar de enderezar a un sol que tiene frío y, mírelo nomás, se anda de lado, sin llegar a ese punto que no me acuerdo como se llama pero el sup nos dijo una vez. Yo creo que un día me voy a acordar”.

CARTA DEL SUBCOMANDANTE INSURGENTE MARCOS –

21 DE ENERO DE 2000-

EZLN. EL FUEGO Y LA PALABRA. Gloria Muñoz Ramirez

09 mayo 2011

La historia de la medida de la memoria



Por: Subcomandante Insurgente Marcos

Cuentan los viejos más viejos de los nuestros, que los más primeros dioses, los que nacieron el mundo, repartieron la memoria entre los hombres y mujeres que caminaban el mundo. Buena es la memoria -dijeron y se dijeron los más grandes dioses- porque ella es el espejo que ayuda a entender el presente y que promete el futuro.

Con una jícara hicieron los más primeros dioses la medida para repartir la memoria y fueron pasando todos los hombres y mujeres a recibir su medida de memoria. Pero resulta que unos hombres y mujeres eran más grandes que otros y entonces la medida de memoria no se veía igual en todos. Los más pequeños la brillaban más plena y en los más grandes se opacaba. Por eso dicen que dicen que la memoria es más grande y fuerte en los pequeños y es más difícil de encontrar en los poderosos. Por eso dicen también que los hombres y mujeres se van haciendo cada vez más pequeños cuando envejecen. Dicen que es para que más brille la memoria. Dicen que ese es el trabajo de los más viejos de los viejos: hacer grande la memoria.

Y dicen también que la dignidad no es más que la memoria que vive. Dicen.

Vale. Salud y que la memoria cumpla su cometido, es decir, haga justicia.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Marcos

02 mayo 2011

¿Nace una estrella?


A mediados del 98, la Casa Blanca lanza otro villano a la cartelera mundial, responde al nombre artístico de Usama bin Laden, es fundamentalista islámico, lleva barba y turbante, y en el regazo acaricia un fusil. ¿Hará carrera esta nueva figura estelar?¿Tendrá buena taquilla?¿Logrará demoler los cimientos de la civilización occidental, o será no más que un actor secundario? En el cine de terror, nunca se sabe.

EDUARDO GALEANO
PATAS ARRIBA. LA ESCUELA DEL MUNDO AL REVES.
Primera edición, diciembre de 1998.

30 abril 2011

LA NOTICIA (R.W.)


Era una mujer rubia, de unos cuarenta años, probablemente alemana. Se llamaba Gertrudis. Lo que decía era esto:

- A mí me han comido como siete veces los dragones, pero siempre me tuvieron que vomitar.

- ¡Ah! – dijo el periodista cortésmente, cerrando su libreta de apuntes-. ¿Y por qué, señora?

El estudiante de medicina que acompañaba al periodista sonrió al oír la palabra señora.

- Porque soy una diosa – dijo la señora Gertrudis.

- Una diosa – dijo el periodista.

- Sí. Fíjese confió la señora Gertrudis señalando con el brazo a su alrededor, en un movimiento muy delicado-. Por mí caen todas las hojas del otoño. Mire cómo caen.

El periodista miró. El patio del manicomio estaba lleno de árboles. Y de los árboles caían millares de hojas secas. Detrás de los muros había otros árboles y de ellos también caían las hojas, en una silenciosa, interminable, inundación. El periodista vio que caían por todas partes al mismo tiempo, acaso en todo el mundo, y se preguntó cómo iba a hacer para dar esa noticia.

Dijo:

- Por favor, señora, baje el brazo.

La señora Gertrudis, con pena, bajó el brazo. El aire se volvió otra vez limpio y puro, y el periodista se alegró de no tener que pasar una noticia tan extraña.

Suplemento de humor Leoplan - Gregorio 707. Buenos Aires 05 02 1964

22 abril 2011

Destino asegurado al final del damero


Allá en lo más lejos, en lo profundo del damero algo espera.
Caminos que conducen hacia el destino, destinos que conducen hacia caminos.
De a saltitos, así como jugando, avanza, retrocede, anda y vuelve a andar.
Todo todito, sólo para llegar al final del juego.

(Fotografías del Pasaje Rocha - Ciudad de La Plata - 20 de abril de 2011)

carpe diem
abril'11

19 abril 2011

EL RESPLANDOR DE LA COMPAÑIA




En un horizonte ni muy lejano ni muy cercano se reflejan los pasos de lo que vendrá. Poco a poco avanza hacia delante esa respuesta, ese click, ese... ese... ese vaya uno a saber que.
Las miradas ven lo que esta por venir, lo que necesitan recibir para avanzar, para que esos pasos vengan, lleguen, se miren, se abracen y vuelvan al andar.
El andariego camino de la mirada cómplice que busca eso que desea encontrar pero que permanece en silencio, esperando lo que vendrá, lo que será, lo que seré.

carpe diem
abril'11

18 abril 2011

Voces de cuatro generaciones de mujeres zapatistas

“Antes yo tengo que levantar muy temprano. Tengo que agarrar 20 mazorcas y no hay molino, en piedra molemos, pero había piedra bonita y sacamos 100 tostadas. No hay la paga en la finca y mi marido de balde está trabajando semanas, no hay dinero, ni un peso. De la tienda del patrón sacan el maíz, comemos y lo debemos, y si saca un kilo de sal pues ahí lo va pagar toda la semana. No hay ropa, buscamos con nuestro patrón si va a dar un peso, dos pesos, pero no hay. El patrón pega, y por qué no. Mi tata murió y bien que lo chicoteaban, por eso murió. Mi marido también pega. Sólo conseguí a hombre para pegar, entra a pegar, patea, jala pelo. No es mi gusto casar, pero vienen los patrones, los caporales, y ellos dicen vas a escoger ese hombre. Me dijeron vas a casar con él. Así lo cogí. Tuve dos hijos: una hija y un hijo, la hija ya murió, ya estaba grande pues, murió de puro corrimiento y calentura.”


“Empiezo mi día moliendo el maíz. Mi trabajo es hacer tortilla, mantener a la familia, lavar, cargar leña, traer maíz, asear la cocina. Después empezamos a moler para la tortilla de la tarde, desgranamos nuestro maíz, lo ponemos a cocer, y si hay corte de café pues temprano nos vamos a cortar. Luego regresamos, hacemos nuestra comida en la tarde, y luego ya a dormir. Aparte de esto tenemos trabajo en la organización. Nosotras tenemos nuestro colectivo de la tienda, y ahí las mujeres trabajamos. Somos 53 compañeras, y nos organizamos por turnos cada día. Estamos orgullosas, porque llevamos nuestra administración. Hay solteras y casadas, y pensamos que si da paguita nuestra tienda pues podemos comprar dos vaquitas, y así sale dinero para cuando una compañera va a una marcha, a un trabajo colectivo o a tomar curso.”


“Yo soy promotora de educación autónoma. Es muy importante este trabajo, porque los niños van a aprender muchas cosas. Nuestros padres empezaron la lucha, nosotras le seguimos y los niños la van a terminar. Aquí se quiere a los niños y a las niñas, y se les va a enseñar con amor las letras. A mí me eligieron en la comunidad para este trabajo, y lo acepté porque me gusta. Había pocas mujeres cuando recibí el curso, sólo cuatro, porque es muy difícil caminar desde aquí al caracol de La Realidad a tomar los cursos, y también porque a veces no las mandan sus papás a las mujeres jóvenes, porque piensan que van a buscar novio y ya no van a regresar. Es difícil, cuesta mucho que una mujer acepte un cargo, porque se piensa que la mujer sólo sirve para hacer el aseo de la casa, casarse y tener hijos. Pero ya se está cambiando. Ya no es igual. Me gusta ser promotora de educación, porque es un amor diferente a los niños y ellos nos enseñan muchas cosas.”


“Yo tengo ocho años y cuando me levanto le voy a dar de comer al marrano, luego torteo y lavo traste y cuido mi hermanito, junto basura y desgrano maíz. Ya luego me voy a la escuela y ahí aprendo las matemáticas. Juego a correr y trepamos en el palo. También al juego del pañuelo y a la pelota. Ser zapatista es que luchamos por agua, paz y comida.”

Los de Abajo

Gloria Muñoz Ramírez

losylasdeabajo@yahoo.com.mx

LA JORNADA, 29 de diciembre de 2007, MÉXICO