20 noviembre 2007

La canción de los presos

10.08.2006 - EDUARDO GALEANO

De "Entrevistas y artículos 1962-1987"

Mala noticia para los ingenieros del horror: la máquina de la muerte produce vida. Cada piecita luce intacta y en su sitio, se han revisado y aceitado los engranajes, se han seguido al pie de la letra las instrucciones de los técnicos internacionales de mayor experiencia y prestigio. Sin embargo, ahí está aleteando, más viva que nunca, el alma humana. Hombres aislados, torturados, cotidianamente sometidos al tratamiento de la destrucción, responden creando. No tiene la voz rota ni apagado el corazón quien es capaz de decir:

a veces llueve

y te quiero

a veces sale el sol

y te quiero

la cárcel es a veces

siempre te quiero

Estos son poemas anónimos. Sus autores están presos en el Penal de Libertad, que así se llama, por traición al lenguaje, la principal cárcel de presos políticos del Uruguay. Han sido escritos en hojillas de papel de fumar y se han deslizado a través de los barrotes y los anchos muros de ese campo de concentración. Por ser obra de los presos, los poemas simbolizan perfectamente la situación de un país que está, todo entero, en prisión:

lo dijo un compañero

si eliminamos

órdenes

reglamentos

si hacemos caso omiso

a uniformes

rejas

si no tomamos en cuenta

a oficiales

y alcahuetes

lo dijo un compañero y yo lo creo aquí

en el calabozo grande estamos presos

La cárcel es la casa de cada ciudadano. ¿Quién no tiene prohibida la palabra? Una reciente orden de la Dirección Nacional de Relaciones Públicas de la dictadura uruguaya impide opinar sobre temas políticos a nadie que no sea general de las Fuerzas Armadas. Todos los habitantes del país son rehenes de libertad precaria, sin otro derecho que el de respirar y obedecer. El simple hecho de cobrar una cuota de un sindicato se considera incitación al delito y se paga con seis años de prisión. Se ha cambiado la partitura del himno nacional para que la música suene bajito cuando el coro grita: "¡Tiranos temblad!", y así se obliga a susurrar la frase, porque el que se anima a gritarla marcha derecho a la picana eléctrica y la cárcel. Mientras existió la prensa de oposición, el régimen batió el record mundial de suspensiones y clausuras, entre 1968 y 1975, y actualmente no se perinite leer, en las bibliotecas públicas, los diarios y revistas publicados antes del golpe de Estado de 1973. La orden de silencio es tan absoluta que están sometidos a censura, en el Uruguay, los diarios de Argentina y Chile, porque resulta demasiado libre la prensa de Videla y Pinochet. Más de la mitad del presupuesto nacional se dedica a financiar las tareas de vigilancia, persecución y castigo: en proporción, el Uruguay tiene el mayor presupuesto de represión del mundo entero. El derroche militar y policial podría explicarse, quizás, porque el gobierno considera que estamos en plena tercera guerra mundial, según explica un reciente documento de las Fuerzas Armadas editado por la Universidad de la República. Pero en realidad, es muy otra la guerra que están librando los militares de mi país. Para las Fuerzas Armadas uruguayas, convertidas en el partido político de las corporaciones multinacionales, el enemigo es la gente:

es verde

pero murmura

es verde

pero habla

es verde

pero interroga

es verde

pero tortura

El senador Frank Church dijo en Estados Unidos que "Uruguay es la peor, aunque no la única, cámara de torturas de América Latina", y recientemente, el almirante Hugo Márquez, miembro de la Junta de Comandantes en Jefe, proclamó en Montevideo que los militares tienen órdenes de "respetar la dignidad del ser humano y no infligirle presiones físicas más allá de lo que es humanamente soportable". Por lo menos medio centenar de personas han muerto víctimas de torturas "humanamente soportables', y no existe un solo preso político que no haya pasado por ellas


si vieras

las contradicciones que hay

en el Ejército

si hubieras escuchado

cómo discutían

alférez y capitán

mientras me daban

En el marco de la campaña mundial por la amnistía, los poemas de los presos políticos serán editados en Suecia. Resultarán sorprendentes, para más de un lector, porque nada tienen que ver con el panfleto facilongo y porque revelan una insólita capacidad de hermosura en las peores condiciones imaginables. Han sido escritos por hombres sometidos a un continuo clima de tensiones y amenazas, deliberadamente montado para volverlos locos. En 1976, Edy Kaufman, de Amnesty International, reprodujo ante el Congreso norteamericano las palabras del director del penal de Libertad: ya que no se ha liquidado a tiempo a los elementos peligrosos para el país, y tarde o temprano habrá que liberarlos, "debemos aprovechar el tiempo que nos queda para volverlos locos". Los presos políticos uruguayos sólo pueden hablar por teléfono con las pocas visitas que se les permiten y tienen prohibido volver la cabeza, hacer guiñadas, caminar lentamente o con apuro y, por misteriosas razones, también tienen prohibido dibujar peces, mujeres embarazadas y gusanos. Están obligados a pagar su hospedaje, como si la cárcel fuera hotel, a un promedio de quinientos dólares anuales. Son frecuentes las tentativas de suicidio en las celdas de castigo y también los simulacros de fusilamiento.

No son éstos, sin embargo, poemas quejosos. No están sucios de autocompasión. Han sido escritos desde la dignidad, no desde la lástima:

hablar brevemente con la abeja

que pasa zumbando

decirle a la hormiga que se apure con su pan

para la compañera hormiga

contemplar la araña

admirar la belleza

de sus patas portentosas

y rogarle

que suba más despacio por la tela

son todas formas de la resistencia.

Desde la dignidad, digo, peleada y salvada cada día:

hoy me sacaron la capucha

¿cómo voy a llorar ahora

justo ahora

que tengo, ganas de llorar?

¿dónde esconderé las lágrimas ahora?

ahora que me sacaron la capucha.

Fracaso de los inquisidores y los verdugos. A la cultura popular, no hay prisión que la encierre, ni aduana que la pare, ni bala que la mate:

por qué será que el sargento

silba Viglietti

por qué será que el cabo

tararea Olimareños

por qué será que el soldado

canta Zitarrosa

porqué será que tienen

mierda en la cabeza.

En la ópera china clásica, el Emperador decapita al mensajero que trae malas noticias. La cultura nacional auténtica estaba trayendo malas noticias para los dueños del poder cuando los militares se lanzaron, con el cuchillo entre los dientes, al asalto de los centros de enseñanza, las editoriales, los periódicos, los teatros, las galerías de arte, los tablados de carnaval y los escenarios de las fiestas populares. La cultura uruguaya recibió así el mejor homenaje de toda su historia, porque, ¿qué se podría opinar de una cultura libre en una sociedad presa? La censura, la prisión, el exilio o la fosa esperaban a los culpables. La dictadura castiga a quien crea que el país no merece ser una cárcel o un asilo de ancianos. Al fin y al cabo, se prohiben libros como se prohiben asambleas. Se prohibe la palabra a los mejores escritores como se prohibe la palabra al llamado "hombre común", cuyo salario ha sido reducido a la mitad en siete años y que no tiene ningún motivo para celebrar que en el Uruguay estén baratos el jamón de Dinamarca, el vino de Francia y la mermelada inglesa, mientras cae verticalmente el consumo de leche y de zapatos.

Estos poemas de los presos políticos son, precisamente, obras del "hombre común", que no se limita a consumir la poca o ninguna cultura posible, sino que se muestra capaz de crearla. La energía creadora del pueblo nunca está muerta, aunque parezca, a veces, dormida; y no figura en los títulos de propiedad de los dueños del país y de la cultura oficial, que elogia ala muerte y rinde homenaje al miedo. A la sombra de la celda, el hombre persigue símbolos de identidad, signos de vida:

yo no la veo

tengo claro el concepto

lo que quiero decir

lo que quiero decirles

busco debajo de la frazada

por las dudas,

no se me haya escondido la muy puta

pero no está

no hay caso

no hallo la palabra.

¡Ayuden a buscarla compañeros!

Estos poemas de amor, amor a la vida, al paisito nuestro y a las cosas más sencillas y verdaderas, han sido escritos con humildad. No tienen la arrogancia del héroe ni de la víctima y están a salvo de cualquier mesianismo. La cárcel ha enseñado, muy duramente, a encontrar la esperanza en la barriga de la desgracia:

¡Arriba el ánimo, compañeros!

estando el enemigo

estamos nosotros.

El tiempo de la infamia es también el tiempo de la solidaridad. Quien espera salir alguna vez, también espera

haber aprendido

a desnudarse

y aceptar discretamente

que el abono fue

siempre será

doloroso

y nunca se está

en la vida jamás se está

de veras

solo.

18 noviembre 2007

Ser

Un conjunto de sensaciones invaden su ser,
cada rincón, hasta el más recóndito es ocupado.

Se conmueve,
se emociona,
se piensa,
vive.

Planteos,
replanteos,
cambios,
vida,
amor,
repuestas.

Muchas palabras que despiertan dentro de su ser
y buscan salir.

Se ordenan, lo intentan;
no lo logran, lo descubren.

Fluyen.

Sentimientos se apoderan de cada uno de esos rincones;
hasta que finalmente encuentran su lugar.

En ese encuentro perciben la totalidad,
la totalidad de la que son parte,
de la que necesitaban ser parte;
para ser.

carpe diem
14 nov 07

El maravilloso beneficio de conmoverse

La escena se repetía.
la incertidumbre se apoderaba de cada uno de ellos.
Pasada la incertidumbre de la llegada, transcurrido el tiempo,
aparecidas y aparecidos.
Mujeres censuradas,
mujeres privadas,
mujeres liberadas,
mujeres soñadoras.
Utópica libertad la que las esperaba en cada encuentro,
utópico y valorado momento de libertad.
Palabras que cobraban fuerza,
que derriban y enfrentan todo encierro,
palabras que son liberadas;
seres liberados en palabras.
incertidumbre.
El encuentro cumple un ciclo.
Nuevamente incertidumbre.
Como verbalizarla,
como compartirla y descubrirla.
Una a una esas palabras se liberaron,
sonrieron y lloraron.
La unión.
Más allá, el crecer y el ser.
El encontrarse y agradecer.
Nuevamente el afuera,
preguntas que surgen para el afuera
luego de vincularse con el adentro.

carpe diem
14 nov 07

04 noviembre 2007

hace un tiempo esto me acompaña, hoy elejo compartirlo

Me encuentro ante palabras que necesitan definirse antes e empezar este relato. Las busco…

Libertad: poder de obrar y de no obrar, o de escoger; estado opuesto al cautiverio o a la servidumbre.

Cárcel: casa fuerte donde se custodian los presos; instrumento de carpintería que sirve para mantener apretadas mientras se van secando dos piezas de madera encoladas.

Preso: dícese del delincuente cogido por la justicia.


Con estos tres conceptos creo poder arrancar.

Miércoles 26 de septiembre de 2007. Destino unidad penal nº3. Ezeiza.

Objetivo: dictar un taller de periodismo en la cárcel.

Sensación, estar en una cárcel; dos sentimientos que recorrían mi ser y cada vez se apretaban más fuerte dentro mío por ocupar un lugar conjunto.

Sentimientos: angustia y ansiedad.

Angustia, porque la sensación de encierro me genera eso, el no poder moverte hacia donde deseas hacerlo, no poder ver más allá de un muro o una reja que marca el límite entre el encierro y la falta de libertad.

Ansiedad, ansiedad de ser parte de esa angustia, de compartir con quien la justicia, hasta que se demuestre lo contrario o no, considera delincuentes, en este caso “delincuentas".

El penal nº 3 de Ezeiza es para mujeres que perdieron su capacidad de obrar y escoger.

Nuestra intención como dijo una de ellas es “brindarles un momento de libertad”.

En realidad nuestra ambición no llega a tanto, pero ellas así lo decidieron.

Cerca de las dos de la tarde fue nuestro encuentro, reja tras reja mediante; boleta tras requisa mediante; llego el momento.

Poco a poco esas mujeres en “cautiverio”, privadas de su libertad, fueron llegando al lugar del encuentro.

Un lugar pequeño, frio, con dos insignificantes ventanitas por las que entraba un destello de luz natural; sí, hasta eso tiene en caja fuerte para hacer “efectiva” su “custodia; como si el sol pudiera ser cómplice de vaya uno a saber que.

(Cuantas comillas, ¿así se tomaran todo los responsables de la justicia?)

Entro una, entraron tres, entraron más de treinta mujeres, otras tantas no lo hicieron porque ni siquiera sobre aquello que pueden decidir les es permitido hacerlo.

(¿Por qué todo el tiempo se les recuerda todo lo que no, aunque sea que si?)

Y así nos encontramos los tres ansiosos por nuestro encuentro con ellas, ellas ansiosas por encontrarnos.

Y todo comenzó, pero fieles a las normas, toda historia tiene una presentación y así ocurrió.

Ovillo va, ovillo viene; una a una fueron abriendo algo de sus vidas a nosotros; ovillo que se cae, risa que recoge ese ovillo, nombre a nombre fuimos encontrándonos.

Esa sala tan pequeña, desbordaba de energías, a medida que el ovillo nos tejía y nos unía, energías que jamás pensó tener que contener, y que no pudo hacerlo.

Esa era nuestra intención “enredarnos” para seguir tejiendo juntos.

Enredados y enredadas partimos hacia el mundo periodístico, concepto va, concepto viene; siempre realidad mediante.

Ellas se identificaron y todos en algún punto nos identificamos con ellas.

En el transcurso de dos horas ese muro pareció desaparecer; ellas protagonizaron toda la escena liberadora que derribo el muro.

Como dice Urondo “hay que organizarse rigurosamente para conformar esa nueva anormalidad que nos espera con los brazos abiertos para no caerse, como un chico que corre hacia nosotros por primera vez”.

El “Paco” sabia de lo que hablaba; el vivió lo mismo que cada una de estas mujeres; y lo escribió, dijo lo que sintió; como ellas dicen lo que sienten.

“Del otro lado de la reja está la realidad, de esta lado de la reja también está la realidad; la única irreal es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien si pertenece al mundo de los vivos, al mundo de los muertos, al mundo de las fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o de la producción”.

Y sigue don Urondo describiendo esa realidad irreal y seguimos enredándonos en esa realidad por momentos irreal o ideal.

Catarsis que le dicen y compartir lo que nos pasa; algo de eso motivo esto escrito a los días de ocurrido; y ahora exteriorizado.

PEQUEÑA MUERTE - Eduardo Galeano

“No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.

Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza.

Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.


12 agosto 2007

SILENCIO, por Jaque al Rey -

18/09/06 - 12/08/07



La vida, tan compleja ella, ofrece distintas posibilidades sobre el silencio.

Silencio por un duelo, silencio por la soledad en que nos encontramos, silencio porque no hay nada que decir, silencio como parte de la notación musical…

Pero el silencio no es unívoco, no reconoce un solo significado. El silencio es una construcción cultural, un modo humano de ver, entender y reaccionar ante ciertos eventos, ante ciertas “cosas” de la vida.

Podemos asegurar, de todas maneras, que el silencio no es la ausencia de sonido.

De ninguna manera.

El silencio habla.

El silencio grita, aturde.

El silencio es a veces la ominosa, oscura, vergonzante, temblorosa cortina de las agachadas, de las miserias personales o sociales.

¿O no grita el silencio que reina sobre los campos de concentración, ahora vacíos, en cualquier parte del mundo?

¿O no dice el silencio que muchos asesinos guardan ante la acusación, ante el veredicto o ante la mismísima impunidad?

Jaque al Rey cree que el silencio calla lo que no se puede o no se quiere gritar. Y sin embargo, grita… vaya contradicción ¿no?.

TODAS las sociedades tienen silencios.

Mala noticia.

Muy mala noticia.

Julio López está tapado de silencio y sin embargo grita…

¿Escuchás?

Ayudanos a romper la cadena de silencio que rodea la desaparición de Julio López. Reenvía este mensaje a todos tus contactos. Entre todos podemos mover el tablero. Jaque al Silencio. Jaque al Olvido. Jaque al Rey. (www.jaquealrey.org)

29 julio 2007

EXPERIENCIA


Ya hice cosquillas a mi hermana solo para que dejara de llorar, ya me quemé jugando con una vela, ya hice un globo con un chicle y se me pegó en toda la cara, ya hablé con el espejo, ya jugué a ser brujo.
Ya quise ser astronauta, violinista, mago, cazador, y trapecista, ya me escondí atrás de la cortina y deje olvidados los pies afuera, ya corrí por el timbre del teléfono, ya estuve bajo la ducha hasta hacerme pis.

Ya robé un beso, confundí los sentimientos, tomé un camino errado y sigo andando en lo desconocido. Ya raspé el fondo de la olla donde se cocinó la crema, ya me corté al afeitarme muy apurado y lloré al escuchar determinada música en el ómnibus.
Ya traté de olvidar a algunas personas y descubrí que son las más difíciles de olvidar.
a subí a escondidas a la azotea para agarrar estrellas, ya subí a un árbol para robar fruta, ya me caí por una escalera.
Ya hice juramentos eternos, escribí el muro de la escuela y lloré sentado solo en el piso del baño por algo que me pasaba, ya huí de mi casa para siempre y volví al instante siguiente.

Ya corrí para no dejar a alguien llorando, ya quedé solo en medio de mil personas sintiendo la falta de una sola.
Ya vi ponerse el sol y cambiar al rosado y al anaranjado, ya me tiré a la piscina y no quise salir más, ya tome whisky hasta sentir mis labios dormidos, ya miré la ciudad desde arriba y ni aún así encontré mí lugar.

Ya sentí miedo de la oscuridad, ya temblé por los nervios, ya casi morí de amor y renací nuevamente para ver la sonrisa de alguien especial, ya desperté en medio de la noche y sentí miedo de levantarme.
Ya aposté a correr descalzo por la calle, grité de felicidad, robé rosas en un enorme jardín, ya me enamoré y creí que era para siempre, pero era un "para siempre" por la mitad.
Ya me acosté en el pasto hasta la madrugada y vi cambiar la luna por el sol, ya lloré por ver amigos partir y luego descubrí que llegaron otros nuevos y que la vida es un ir y venir permanente.
Fueron tantas cosas que hice, tantos momentos fotografiados por la lente de la emoción y guardados en ese baúl llamado corazón.
Ahora un formulario me pregunta, me grita desde el papel: ¿Cuál es su experiencia? Esa pregunta hizo eco en mi cerebro, experiencia...
Experiencia... ¿Será que cultivar sonrisas es experiencia?
No, tal vez ellos no saben todavía ver los sueños.
Ahora me gustaría preguntarle al que redactó el formulario:
¿Experiencia?
¿Quien la tiene si a cada momento todo se renueva???

22 julio 2007

DECIR AMIGO


Decir amigo es decir juegos, escuela, calle y niñez.
Gorriones presos de un mismo viento tras un olor de mujer.


Decir amigo es decir vino guitarra, trago y canción
furcias y broncas, y en los Tres Pinos una novia pa' los dos.


Decir amigo me trae del barrio luz de domingo
y deja en los labios gusto a mistela y a natillas con canela.


Decir amigo es decir aula, laboratorio y bedel.
Billar y cine, siesta en Las Ramblas y alemanas al clavel.


Decir amigo no se hace extraño cuando se tiene
sed de veinte años y pocas "pelas" y el alma sin mediasuelas.


Decir amigo es decir lejos y antes fue decir adiós.
Y ayer y siempre lo tuyo nuestro y lo mío de los dos.


Decir amigo se me figura que decir amigo es decir ternura.
Dios y mi canto saben a quién nombro tanto...

Joan Manuel Serrat

20 julio 2007

Negro, canalla, rosarino... se te va a extrañar


(AW) Hace 5 años en la ciudad de Rosario nos encontrábamos de manera casual con Roberto "el Negro" Fontanarrosa. Era un jueves, aproximadamente a las seis de la tarde, cuando estábamos en café La Sede, justo en la esquina de San Lorenzo y Entre Ríos, en pleno centro de la ciudad. De repente nos cuentan que en la planta baja estaba él y sus amigos, esos hombres que compartían un par de mesas mientras charlaban de la vida y vaya a saber uno de qué otras cosas. Nos acercamos al negro y le contamos nuestro interés en charlar con él sobre su vida, no dudó en acceder a nuestro pedido y nos invitó a ir el día siguiente a su casa. Ese viernes 26 de julio de 2002, alrededor de las 14.00 horas nos dirigimos al clásico barrio Alberdi, Roberto nos esperaba en su casa, cercana al estadio de Rosario Central. Entramos, él nos estaba esperando. Nos sentamos y comenzamos a conocerlo algo más...

Buenos Aires, 20 de julio de 2007 (Agencia Walsh)

- ¿Quién es Roberto "el Negro" Fontanarrosa?
- En general yo cuando lleno un formulario pongo dibujante, pienso que es bastante acertado, básicamente a pesar de que entiendo que no soy un gran dibujante pero me resulta familiar, me resulta natural el hecho de dibujar, por ahí si uno tuviera que ser un poco más preciso tal vez decir narrador podría estar más cercano a la ocupación mía, porque indudablemente a mí me gusta contar historias y en la mayoría de los cuentos con texto y dibujo, pero también es cierto que muchas son narradas con texto prescindiendo del dibujo. O sea, que lo que engloba un poco es la narración.

- ¿Qué es Rosario en su vida?
- A mí que me resulta difícil juzgarlo, porque he vivido toda mi vida aquí, entonces configura un porcentaje muy grande de toda mi actividad, todo lo referido a lo sentimental, al trabajo. Fundamentalmente es la ciudad donde está mi historia, la historia de familia, donde nació mi hijo, donde tengo una enorme cantidad de amigos, donde desarrollo toda la actividad a pesar que la actividad profesional se lleva a cabo más que nada en Buenos Aires, yo vivo acá, vivo en Rosario, y eso hace que haya una ligazón muy, muy grande con esta ciudad. Nunca he vivido por más de dos meses fuera de Rosario.

- El bar EL CAIRO, ¿qué significa en su vida?
- El cairo constituyó en algún momento un lugar de encuentro, de reunión, muy emblemático de Rosario; no diría esencialmente ligado a la cultura porque eso entra más en la LEYENDA, pero sí un lugar de una cita en la zona céntrica que tenía características como de club. Uno sabía que si iba encontraba a una cantidad de amigos, especialmente a determinada hora, como el atardecer, no había necesidad de formalizar una cita en EL CAIRO, uno tenía conocimiento de que en determinadas mesas iba a encontrar un montón de gente. Pasó a ser un referente importante para la vida mundana de la ciudad, con algunas características de que se encontraban ahí mucho gente del periodismo, porque el diario LA CAPITAL está a una cuadra, estaba también la facultad de Letras, había gente de teatro, poetas; pero también había montones de empleados bancarios y gente de distintas profesiones. Lo que pasa es que después fue decayendo, de la misma manera que fue decayendo el centro comercial de Rosario; y eso es algo que uno puede apreciar en muchas ciudades especialmente latinoamericanas, o que se traslada el centro o en ciudades como Lima en donde el centro comercial a pasado a ser zona de nadie después de las siete de la tarde. Y en Rosario se está tratando de rescatar esa parte de la ciudad pero es difícil, y EL CAIRO quedó un poco envuelto en esa zona. Toda la mesa que yo comparto, hace ya varios años que no vamos más a EL CAIRO, vamos a un bar que se llama LA SEDE que es relativamente cercano y tiene otra actividad y otra dinámica.

- ¿Qué música hay en la discoteca de Fontanarrosa?
- No mucha música actual, medio que me quedé en la época de los cantautores del tipo de Serrat, Silvio Rodríguez, Pablo Milanes, más actualmente Jaime Ross, Adriana Varela; pero poco de rock o ese tipo de cosas; puede haber música de Paco de Lucía. No tengo tampoco una preferencia determinada, posiblemente hay aún mayor porcentaje de tango que de otras cosas, pero es bastante mezclado.

- ¿Y en la biblioteca?
- La biblioteca es más amplia. Yo no siendo un consumidor, una de las pocas cosas que compro con asiduidad son libros, no discos, prácticamente no compro música. Pero la biblioteca registra distintas épocas de gustos literarios. Desde hace mucho estoy leyendo cosas de corte periodístico, investigaciones periodísticas, biografías o reportajes. También he estado leyendo a pensadores que estén al alcance mío, porque en algunos casos son demasiado complejos. Hay poca ficción, desde hace mucho que no estoy leyendo demasiadas novelas o cuentos, pero no descarto que lo vuelva a hacer en cualquier momento porque son épocas, rachas.

- El surgimiento de internet, ¿afecta la tarea del dibujante?
- En general todas son cosas que benefician, yo todavía tengo cierta lejanía con internet porque no lo uso prácticamente, pero en corto plazo voy a tener que empezar a trabajar, por lo menos a enviar material mío al diario, reemplazando lo que era el fax y ese tipo de cosas. Creo que son todas cosas beneficiosas pero creo que va a llevar tiempo el uso integral de internet y todo eso; de cualquier forma las posibilidades de expansión de un trabajo y de reproducción a través de internet se hacen casi infinitas, lo que es difícil es, no sé si es necesario legislar, pero cuál es la manera de manejar ese tipo de cosas porque aparentemente cualquiera podría tomar toda las obras de Borges, volcarlas en internet y difundirlas; y eso por un lado está bien, pero por otro afecta. Creo que va a pasar un tiempo largo hasta que haya una legislación o algún tipo de marco que regule esa actividad.

- ¿Con qué temas no se hace humor?
- Eso está muy relacionado con el sentido común y los gustos personales, y también, por supuesto, con las reglas que tenga cada medio, ahí veces que uno haría humor sobre determinada cosa pero sabe que el medio no lo va a publicar. Por lo demás, está relacionado con ‘una ética’ o ‘una moral propia’ que bien puede ser mía y no de los demás, o viceversa; yo creo que de cualquier manera a título de ejemplo hay temas sobre los cuales prácticamente nadie ha trabajado: desaparecidos; fue muy difícil encontrarle el enfoque a guerra de Malvinas; el atentado a la AMIA; con el tiempo se han hecho chistes sobre los desaparecedores o sobre los torturadores, como también se han hecho chistes sobre la lentitud de la investigación de la AMIA o ese tipo de cosas; yo al menos nunca he visto chistes sobre las víctimas de esos hechos.

19 julio 2007

Fábulas por Eduardo Galeano



Proverbios
Un viejo proverbio enseña que mejor que dar pescado es enseñar a pescar.
El obispo Pedro Casaldáliga, que no nació en América pero la conoce por dentro, dice que sí, que eso está muy bien, muy buena idea, pero ¿qué pasa si nos envenenan el río? ¿O si alguien compra el río, que era de todos, y nos prohíbe pescar? O sea: ¿qué pasa si pasa lo que está pasando?
La educación no alcanza.

Armada mía
Juan Antonio Medina estaba sentado en su casa, viendo televisión.
La publicidad no le había merecido nunca una opinión muy favorable, que digamos; pero escuchó un anuncio que se abría con una frase que no estaba nada mal:
–Mujer amada es mujer segura.
Las imágenes que seguían eran revólveres y pistolas de menudo tamaño, dagas de resorte, pulverizadores que dejaban al enemigo frito en el suelo y otros adminículos portátiles, de tamaño adecuado para la cartera de la dama en tiempos difíciles.
Entonces, Juan Antonio se dio cuenta de que había escuchado mal. El anuncio había dicho:
–Mujer armada es mujer segura.

La comunidad internacional
El pollo, el pato, el pavo, el faisán, la codorniz y la perdiz fueron convocados y viajaron hasta la cumbre.
El cocinero del rey les dio la bienvenida:
–Os he llamado –explicó– para que me digáis con qué salsa queréis ser comidos.
Una de las aves se atrevió a decir:
–Yo no quiero ser comida de ninguna manera.
Y el cocinero puso las cosas en su lugar:
–Eso está fuera de la cuestión.

El experto internacional
Escuché esta historia en diversos lugares, atribuida a diferentes personas, por lo que sospecho que cualquier parecido con la realidad ha de ser mera coincidencia.
He aquí la versión que recibí en la Dominicana.
Piaban los niños y los pollitos alrededor de doña María de las Mercedes, que cloqueando arrojaba granos de maíz a sus gallinas. En eso estaba ella, aquel día como todos los días, cuando un automóvil emergió, resplandeciente, desde una nube de polvo en el camino que venía de Santo Domingo.
Un señor de traje y corbata, maletín en mano, le preguntó:
–Si yo le digo, exactamente, cuántas gallinas tiene, ¿usted me da una?
Ella hizo una mueca.
Y acto seguido él encendió su computadora Pentium IV de l.5 GB, activó el GPS, se conectó por teléfono celular con el sistema de fotos satelitales y puso en funcionamiento el contador de pixels:
–Usted tiene ciento treinta y dos gallinas.
Y atrapó una y la apretó entre los brazos.
Entonces, doña María de las Mercedes Holmes le preguntó:–Si yo le digo en qué trabaja usted, ¿me devuelve la gallina?
El hizo una mueca.
Y ella dijo:
–Usted es un experto de una organización internacional.
Recuperó su gallina y explicó que era fácil, cualquiera se daba cuenta:
–Usted vino sin que nadie lo llamara, se metió en mi gallinero sin pedir permiso, me dijo algo que yo ya sabía y me cobró por eso.

Costumbres
Un candidato de las fuerzas de izquierda llegó al pueblo de San Ignacio, en Honduras, durante la campaña electoral de 1997.
El orador trepó a la escalera que hacía las veces de estrado y ante el escaso público proclamó que la izquierda no soborna al pueblo, no vende favores a cambio de votos:
–¡Nosotros no damos comida! ¡No damos empleos! ¡No damos dinero!
–¿Y qué mierda dan, entonces? –preguntó un borrachito, recién despertado de su siesta bajo un árbol de la plaza.

Tradiciones
La palabra y el acto no se habían encontrado nunca.
Cuando la palabra decía sí, el acto hacía no.
Cuando la palabra decía no, el acto hacía sí.
Cuando la palabra decía más o menos, el acto hacía menos o más.
Un día, la palabra y el acto se cruzaron en la calle.
Como no se conocían, no se reconocieron.
Como no se reconocieron, no se saludaron.

Rumbos
Andaba yo perdido en las calles de Cádiz, por obra y gracia de mi agudo sentido de la desorientación, cuando un buen hombre me salvó.
El me indicó cómo llegar al mercado viejo, y a cualquier otro destino en los caminos del mundo:
–Tú haz lo que la calle te diga.

17 julio 2007

POETA HERRERO - DARDO SEBASTIÁN DORRONZORO


Me declaro culpable, muy bien, pero
debo advertirles
que ya ustedes me mataron, me enterraron,
me borraron todas las arrugas y las lágrimas de mis hermanos,
y me dijeron
que te diviertas con los gusanos, pero olvidaron
de borrar
las huellas
que mis pasos marcaron
en tantas calles y caminos del mundo.
D. S. D.

Hará dos veranos atrás lo descubrí. En los estudios de la radio en medio de un programa que hacía gente de una librería. Ese jueves habían elegido al POETA HERRERO. DARDO SEBASTIÁN DORRONZORO.
Sinceramente quede maravillada, emocionada. Sin pensarlo un segundo pedí prestado ese libro; pequeñito, de colores verdosos; que tenia una mariposa en su tapa sobre un par de hojotas de cuero. Viernes 25. Dardo Sebastián Dorronzoro.
En la contratapa, su foto, su nombre y dos fechas: Argentina, nace el 14 de julio de 1913; Secuestrado el 25 de junio de 1976, DESAPARECIDO.
Me dispuse a descubrir quien era; e intentar conseguir ese recopilación armada por Nelly, su compañera, de la cual sólo se editaron mil ejemplares en México.
Hace un año buscando en una librería lo encontré; ahí chiquito, casi imperceptible.
En este momento esta a mi lado, para descubrir día a día al poeta herrero.
Nelly, en el verano de 1978, recuerda como él amaba las tardes silenciosas, las mañanas con el canto de las aves, y a ese gato de mirada sombría que lo observaba desde un rincón, además de sus otros gatos y perros, y sus amigos.
El poeta herrero que se presenta:

DECLARACIÓN JURADA
No es solamente la luna ni el rocío ni la luz celeste de los pájaros, puede también ser una alpargata vieja, toda agujereada, toda casi muerta después de andar fábricas, andamios o duros y calientes caminos de noviembre. No, no necesariamente todo lo poético debe ser bello.Yo he visto horribles chicos grises como la tierra comiendo tierra, yo los he visto ahí, con sus andrajos y su mugre, reptando, y los he tocado, acariciado su piel y convertido en ángeles, en mariposas, en viento de septiembre. Porque todo antes de ser poesía debe pasar por mi corazón, darlo vuelta con el grito para arriba, colocarlo para el alba, cara al cielo. Todo debe pasar por mi sangre, por mis huesos, por mi respiración, por el corazón de mi sangre.Pues yo soy un poeta no un hacedor de versos bonitos. Yo soy un poeta que ama a los que no tienen amor ni pan, a los que se van sin haber llegado, a los que a veces sonríen, a los que a veces sueñan, a los que a veces les crece un fusil en las manos y salen a morir por la vida.En suma: yo he sido, soy y seré un poeta revolucionario.Sobre mi tumba verán florecer un puño.
Su compañera recuerda las palabras que el poeta dominicano Manuel del Cabral le dirige a Dardo:
"Tu eres de aquellos humildes ante quienes los poderosos se desvanecen; a tu sencilleza le teman los palacios; eres indefenso como una gota de llanto con todo el cielo adentro: ¡qué montaña concentra tanto espacio, tanta altura!"
Dorronzoro sigue presentándose:

CANCIÓN PARA MI SANGRE LIBRE
Se muere una sola vez.
No habrá más agua ni amigos,
no habrá más guitarra, ni río ni muchacha suave,
no habrá ya un perro junto a tu corazón.
Se muere sólo una vez.
Sí.
Y no escupirán mis pasos ni atarán mi sangre.
Mi lengua es ésta, mírala, nacida para decir cosas.
Y yo no quiero el pan de tus manos, ni quiero el vino.
Yo no quiero, no colgar retratos,
ni dormir entre sábanas almidonadas,
ni quiero que me alumbren de flores ni de pájaros ni de trigos.
Yo no quiero silbar o cantar o gritar.
Yo no quiero mirar las nubes o el abdomen sucio de los señores sucios
yo no quiero mirar de costado a los ministros,
morir en cualquier amanecer con la sangre limpia.

Vivía en una casa del barrio La Loma en Lujan; ahí se encontraban fragmentos de hierro caliente con profundas palabras. Ahí un viernes 25 de junio de 1976 lo fueron a buscar, a desaparecer; el motivo: no ocultar sus ideas.
Había nacido en 1913, en San Andres de Giles; y sus primeros trabajos fueron en una publicación socialista; y luego siguió lo demás pero siempre, como un eje recién forjado, estuvo el prójimo. Era socialista y herrero, como su padre.
En 1983 en España con motivo de un premio que le entregaron, publicó el diario EL PAÍS: "Su profesión hasta que fue secuestrado era la de forjador del hierro artístico".
EL HOMBRE LIBRE
Estaban los dos hombres en un calabozo.
¿ Por qué estás preso?- preguntó uno.
Porque soy libre- contestó el otro.
¿ Y qué es la libertad?
La libertad no existe, como no existe el hombre. Sólo existe el hombre hambriento y el hombre libre.
¿ Y qué es ser un hombre libre?
No decir y no hacer lo que los hombres libres quieren que uno diga y haga.
¿ Y si te obligan?
El hombre libre se rió.
Precisamente – dijo-, ahí está la fuerza del hombre libre. Nadie puede obligarlo a decir ni hacer lo que no quiere.
Sin embargo – dijo el otro-, ahora, por ejemplo, te obligan a no estar con la mujer que amas.
¿ Y quién te dijo – contestó el hombre libre- que no estoy con ella?

Un hombre con presencia, con un bigote al mejor estilo "los tres mosqueteros", manos firmes, y su forjada cabellera. Irónico, sarcástico, directo.
Como Francisco "PACO" Urondo y tantos otros; Dorronzoro puede conjugar su compromiso con cuestiones de la vida, con el amor, la esperanza, la amistad.
El día de su secuestro escribió algo, que encontraría Nelly al tiempo; como presagiando lo que venía:
"Desde hace tiempo siento la amenaza/ de este viento sobre/ la luz de mi lámpara, sobre esa luz que apenas/ me alcanza para no perderme/ entre las garras del mundo, entre los dientes/ de esa inmensa muchedumbre de lobos en la sombra".

Dardo, como muchos en esa época presentían lo que podía pasar; y no lo guardaron, lo compartieron; para que aquellos que no estuvimos podamos saberlo, sentirlo y, sobre todo, entenderlo.
En septiembre de 1987, Jorge Boccanera, escribe el Epilogo de VIERNES 25. En un momento nos da una nueva pincelada del poeta herrero: " Las palabras limpian el aire. La puerta de hierro forjado aguarda y comunica: el herrero de enormes bigotes hace una puerta para todos, y todos, cada uno, llevamos una puerta para que no haya olvido, para que circule la esperanza. Empecinadamente."
ALGUNA VEZ
Alguna vez fui alguien que viajó en el fuelle de los trenes, fui el hombre que había perdido la hora de tus pasos; alguna vez fue solamente una soledosa tierra de nadie, dos labios para decir tu nombre en la noche,
dos labios
para besar la boca de tu larga ausencia, pero
mírame ahora, coloca tu mano aquí, donde
están las flores de tus ojos y oirás el paso de tu
amor por mis venas, oirás
tu nombre, la luz
de tu respiración
y este viento
que ahora sacude mi sauce, esta lenta lluvia, este marzo,
esta noche
que pasa
lentamente por
los extramuros de mi sangre sola. No, no me importa,

que tu amor tiene el tamaño de un horizonte,

que tu amor y el mío no caben
en este profundo misterio de la noche.

10 abril 2007

LAS TIZAS NO SE MANCHAN CON SANGRE

El hombre no puede renunciar nunca a los sueños, el hombre no puede renunciar nunca a las utopías.
Es que luchar por una utopía es, en parte construírla

LAS TIZAS NO SE MANCHAN CON SANGRE TODAS Y TODOS SOMOS CARLOS FUENTEALBA


yo, maestra

yo, maestra, pienso en los gestos de la gente que despreciaba nuestro reclamo en el
colectivo, en el supermercado, en la verdulería y tantos otros lugares donde se cruzan las
vidas cotidianas, pienso en los 200 vidrios rotos de mi escuela del oeste que recién
colocarían un mes después de la fecha de inicio de clases, pienso en el habitual silencio
del gobierno con cuatro semanas de huelga, pienso en los empresarios exigiendo las rutas
libres, pienso en la palabra "vagos" que vituperaban los que pasaban a pie por el corte del
puente, pienso en el camionero que la única razón por la que no arremetió contra el piquete
fue porque todavía es delito atropellar a una persona en una protesta, pienso en un obispo
que firma declaraciones contra el aborto y que, bajo el fantasma de Don Jaime, tiene una
escuálida participación en los conflictos sociales, pienso en esa mañana en Arroyito con la
tensión en la sangre, en la granada de gas que rebotó en el auto en el que íbamos, pienso
en las maestras corriendo a campo traviesa, cuerpos vulnerables frente a la parafernalia
militar de los uniformados, pienso en mi casa, cuando me saco la ropa con los rastros del
gas que me cerraba la garganta, en la desesperación y las lágrimas de ese día, pienso en mi
llanto cuando la foto del asesinato hizo estallar mi cabeza, pienso en la madre de mi
escuela que en la huelga del año pasado dijo que los conflictos se resolvían con un muerto,
pienso como un ejercicio de memoria en las docentes apaleadas en Plaza Huincul el año
anterior, pienso en la cadena de nombres que se apiñan como saldo de políticas genocidas
como Teresa Rodríguez, Víctor Choque, Kostequi y Santillán, Silvia Roggetti, y ahora,
Carlos Fuentealba, pienso en la pulsión de derecha que ya se instaló en el costado
izquierdo de la población, pienso en las felicitaciones a la policía de varios turistas en
la ruta que alababan su accionar por despejar los "obstáculos", que sólo eran cuerpos de
mujeres y varones ya que ni las gomas llegamos a colocar, pienso en las palabras del
gobernador como "enfrentamiento" y "excesos" que dan continuidad a la historia de la
dictadura, pienso en la burocracia gremial del país que también esperó un "muerto" y suerte
para ellos que fue en Neuquén y no en Santa Kruz, pienso en lo que pueden estar pensando
mis alumnas y alumnos, pienso en el dibujo acerca de la democracia del hijo de un "puntero"
donde un hombre le decía a otro a metros de una mesa de escrutinio: "yo te voto si me das
algo", pienso en cómo ser policía se convirtió en trabajo seguro para los pobres y también
para las pobres, porque la igualdad de género siempre llega antes a los lugares donde al
poder le conviene, pienso en lo que enseñaremos y en lo que dejaremos de enseñar a partir
de ahora, pienso que tengo que volver a tomar la tiza que pesa como el cuerpo de un
compañero tirado en la ruta y desearía escribir otros nombres en el espacio de las
autoridades políticas, pienso en que seguramente serán parecidos o serán de la misma
manufactura corrupta y negligente, pero que Jorge "Rafael" Sobisch y sus cómplices paguen
por sus acciones, pienso en el policía que disparó y en los eslabones de impunidad que
hicieron posible su presencia en la ruta, pienso que en el reclamo de justicia por Carlos
están muchos nombres, muchos cuerpos, desnutridos, encarcelados, enterrados, mutilados,
desaparecidos, pienso en la miseria de esta provincia que contrasta con los millones de
dólares de la renta petrolera, pienso en el slogan "Sentite Neuquén" de una solapada
xenofobia siempre impulsada por los sectores gobernantes, pienso en nuestro trabajo docente
precarizado sometido siempre a la jerarquía de la burocracia estatal, pienso en el papel de
guardianas del orden social, moral y sexual que todavía depositan en nosotras para formar
al "ciudadano de bien", pienso en que no comparto la idea de que las y los docentes somos
sagrados como se dijo en algún escrito de ocasión, pienso que la educación tiene que
desarmar jerarquías de cualquier índole, promover itinerarios de comprensión de la
desigualdad de clase, género, raza, sexo, orientación sexual, nacionalidad, edad, que no
son ni para siempre ni desde siempre, que hay intereses para que sean así, pienso que la
obediencia no puede ser nuestro mandato pedagógico,

yo, maestra, pienso que las cosas pueden ser de otra manera

Valeria Flores, maestra, escuela Nº 348, Neuquén

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ESTAMOS HABLANDO DE LO MISMO


Estamos hablando de lo mismo, ojalá podamos todos tomar conciencia.La muerte del docente neuquino Carlos Fuentealba, en manos de un poder político que se ejerce en forma absoluta. Estamos hablando de lo mismo: son las mismas manos que firmaron las leyes y acuerdos que permitieron consumar el despojo minero, y que hoy lo promocionan y protegen.Estamos hablando de lo mismo: son las mismas manos que matan las futuras generaciones permitiendo y apañando todo tipo de contaminación en nuestros territorios: papeleras, citrícolas, ingenios y todo tipo de industrias que arrojan sus desechos a las cuencas hídricas sin los tratamientos necesarios.Estamos hablando de lo mismo: las mismas manos que manejan la CNEA que envenena a miles de familias, y firman propuestas de venta de centrales nucleares a otros países aceptando la condición de traer a nuestra Argentina los desechos radioactivos.Estamos hablando de lo mismo: desmontes incontrolados, desalojo de campesinos y comunidades indígenas que son rociados día a día con agrotóxicos diseñados para las guerras, todo en aras del "boom" sojero y los eucaliptos y pinos transgénicos, todo esto llevado a cabo por las mismas manos.Estamos hablando de lo mismo: las manos que llevaron a la pauperización de gran parte del pueblo, y todavía lo permiten. Las manos que hacen que nuestros jóvenes deban obtener sus primeros empleos en condiciones casi esclavistas. Las manos que hacen que nuestros docentes, profesionales y obreros deban utilizar la mayor parte de sus energías creativas en pensar cómo llegar a fin de mes, en lugar de permitirles pensar en un proyecto de país para todos.Estamos hablando de los mismo: las manos que permitieron y hoy admiten que se siga arrasando con nuestra cultura y propician para nuestros jóvenes el ideario y la moral del
Gran Hermano.Estamos hablando de lo mismo: esas manos llenas de sangre del pueblo, al que no sólo se lo mata en las represiones brutales, sino que se lo enferma, degrada y oprime día a día.Estamos hablando de lo mismo: son las manos que robaron la Soberanía Popular, abusando de la democracia representativa y establecieron una especie de monarquía absoluta digitada por
los poderes económicos transnacionales y globalizados y ejercida por los representantes elegidos por el voto y por funcionarios elegidos a dedo.Estamos hablando de lo mismo: solamente cuando tomemos verdadera conciencia de que esas manos nos quitaron el ejercicio de la democracia participativa y el concepto de PUEBLO SOBERANO, podremos hacer que esas sucias manos dejen de manosear nuestras vidas, nuestro futuro, nuestra cultura y todos nuestros derechos como habitantes de este país.


Norberto Costa ONG Eco Bio Term http://movidaambientaltermas.blogspot.com/

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...al maestro no se le pega


Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar
correctamente.

Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.

Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el
secundario.

Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad
en la que nada se sabe con certeza.

Lo saben sus padres.

Lo saben sus abuelos.

Lo sabe el tutor o encargado.

Lo saben los que no tienen estudios completos.

Lo sabe el repetidor.

Lo sabe el de mala conducta.

Lo sabe el que falta siempre.

Lo sabe el rateado.

Lo sabe el bochado.

Lo sabe hasta un analfabeto.

No se le pega a un maestro.

No se le puede pegar a un maestro.

A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores,
los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo
sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
Son unos burros. No saben lo más primario.

Lo que saben es matar a un maestro.

Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.

Lo que saben es golpearlos con un palo.

Lo que saben es dispararles balas de goma.
A los maestros. A maestros.
Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.

Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.

Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.

Pero no se le puede pegar a un maestro.

No se le pega a un maestro.

A los maestros no se les pega.

Y no lo saben porque son unos burros.

Y si no lo saben que lo aprendan.

Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.

Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.
Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe
menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo
reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan,
ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los
sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los
adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores,
los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:
Que no se le pega a un maestro. No se le puede pegar a un maestro.

No debo pegarle a un maestro. A los maestros no se les pega.
Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen,
incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están
distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.

Por Mex Urtizberea Para LA NACION

27 marzo 2007

30 años de ausencia, 80 de presencia


Yo, Rodolfo

Por Rodolfo Walsh

Cuando chico, ese nombre no terminaba de convencerme: pensaba que no me serviría, por ejemplo, para ser presidente de la República. Mucho después descubrí que podía pronunciarse como dos yambos aliterados (1), y eso me gustó.

Nací en Choele-Choel, que quiere decir "corazón de palo". Me ha sido reprochado por varias mujeres.

Mi vocación se despertó tempranamente: a los ocho años decidí ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin vocación y tuve muchos oficios. El más espectacular: limpiador de ventanas; el más humillante: lavacopas; el más burgués: comerciante de antig"uedades; el más secreto: criptógrafo en Cuba.

Mi padre era mayordomo de estancia, un transculturado al que los peones mestizos de Río Negro llamaban Huelche. Tuvo tercer grado, pero sabía bolear avestruces y dejar el molde en la cancha de bochas. Su coraje físico sigue pareciéndome casi mitológico. Hablaba con los caballos. Uno lo mató, en 1947, y otro nos dejó como única herencia. Este se lla
maba "Mar Negro", y marcaba dieciséis segundos en los trescientos: mucho caballo para ese campo. Pero esta ya era zona de la desgracia, provincia de Buenos Aires.
Tengo una hermana monja y dos hijas laicas.
Mi madre vivió en medio de cosas que no amaba: el campo, la pobreza. En su implacable resistencia resultó más valerosa, y durable, que mi padre. El mayor disgusto que le causo es no haber terminado mi profesorado en letras.

Mis primeros esfuerzos literarios fueron satíricos, cuartetas alusivas a maestros y celadores de sexto grado. Cuando a los diecisiete años dejé el Nacional y entré en una oficina, la inspiración seguía viva, pero había perfeccionado el método: ahora armaba sigilosos acrósticos.

La idea más perturbadora de mi adolescencia fue ese
chiste idiota de Rilke: Si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir. Mi noviazgo con una muchacha que escribía incomparablemente mejor que yo me redujo a silencio durante cinco años. Mi primer libro fueron tres novelas cortas en el género policial, del que hoy abomino. Lo hice en un mes, sin pensar en la literatura, aunque sí en la diversión y el dinero. Me callé durante cuatro años más, porque no me consideraba a la altura de nadie.

Operación masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior. Me fui a Cuba, asistí al nacimiento de un orden nuevo, contradictorio, a veces épico, a veces fastidioso. Volví, completé un nuevo silencio de seis años. En 1964 decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tan
tas veces. En la hipótesis de seguir escribiendo, lo que más necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento, he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé que me falta mucho para poder decir instantáneamente lo que quiero, en su forma óptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez.

(1) Unidad métrica compuesta por una sílaba breve (sin acento) y una larga (acentuada).
Así, habría que leer Rodólf Fowólsh.

Carta a mis amigos

Hoy se cumplen tres meses de la muerte de mi hija, María Victoria, después de un combate con fuerzas del Ejército. Sé que aquéllos que la conocieron la han llorado. Otros, que han sido mis amigos o me han conocido de lejos, hubieran querido hacerme llegar una voz de consuelo. Me dirijo a ellos para agradecerles pero también para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.

El comunicado del Ejército que publicaron los diarios no difiere demasiado, en esta oportunidad, de los hechos. Efectivamente, Vicki era oficial 2° de la Organización Montoneros, responsable de la prensa sindical, y su nombre de guerra era Hilda. Efectivamente estaba reunida ese día con cuatro miembros de la Secretaría Política que combatieron y murieron como ella.

La forma en que ingresó a Montoneros no la conozco en detalle. A los 22 años, edad de su posible ingreso, se distinguía por decisiones firmes y claras. Por esa época comenzó a trabajar en el diario "La Opinión" y en un tiempo muy breve se convirtió en periodista. El periodismo en sí no le interesaba. Sus compañeros la eligieron delegada sindical. Cómo tal debió enfrentar en un conflicto difícil al director del diario, Jacobo Timerman, a quien despreciaba profundamente. El conflicto se perdió y cuando Timerman empezó a denunciar como guerrilleros a sus propios periodistas, ella pidió licencia y no volvió más.

Fue a militar a una villa miseria. Era su primer contacto con la pobreza extrema en cuyo nombre combatía. Salió de esa experiencia convertida a un ascetismo que impresionaba. Su marido, Emiliano Costa, fue detenido a principios de 1975 y no lo vio más. La hija de ambos nació poco después. El último año de vida de mi hija fue muy duro. El sentido del deber la llevó a relegar toda satisfacción individual, a empeñarse mucho más allá de sus fuerzas físicas. Como tantos muchachos que repentinamente se volvieron adultos, anduvo a los saltos, huyendo de casa en casa. No se quejaba, sólo su sonrisa se volvía más desvaída. En las últimas semanas varios de sus compañeros fueron muertos: no pudo detenerse a llorarIos. La embargaba una terrible urgencia por crear medios de comunicación en el frente sindical que era su responsabilidad.

Nos veíamos una vez por semana, cada quince días. Eran entrevistas cortas, caminando por la calle, quizá diez minutos en el banco de una plaza. Hacíamos planes para vivir juntos, para tener una casa donde hablar, recordar, estar juntos en silencio. Presentíamos, sin embargo que eso no iba a ocurrir, que uno de esos fugaces encuentros iba a ser el último, y nos despedíamos simulando valor, consolándonos de la anticipada pérdida.

Mi hija no estaba dispuesta a entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada. Conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era no hablar, sino caer. Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro, la misma con que se mató nuestro amigo Paco Urondo, con la que tantos otros han obtenido una última victoria sobre la barbarie.

El 28 de setiembre, cuando entró en la casa de la calle Corro, cumplía 26 años. Llevaba en brazos a su hija porque a último momento no encontró con quién dejada. Se acostó con ella, en camisón. Usaba unos absurdos camisones blancos que siempre le quedaban grandes.
A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros. Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político, Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja.

He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amanecido, y el cerco. El cerco de 150 hombres, los FAP emplazados, el tanque. Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto.

"El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba. Nos llamó la atención la muchacha porque cada vez que tiraba una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."
He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo por las clases de instrucción. Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo.

A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego. "De pronto, dice el soldado, hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablamos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo.
'Ustedes no nos matan' dijo el hombre 'nosotros elegimos morir'. Entonces se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."

Abajo ya no había resistencia. El coronel abrió la puerta y tiró dos granadas. Después entraron los oficiales. Encontraron a una nena de algo más de un año, sentadita en una cama, y cinco cadáveres.

En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota de lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella: vivió para otros, y esos otros son millones.

Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy yo quien renace de ella.
Esto es lo que quería decir a mis amigos y lo que desearía de ellos es que lo transmitieran a otros por los medios que su bondad les dicte.

Rodolfo Walsh, diciembre de 1976

Fuente: La Fogata, Recordando a Vicki Walsh, a 29 años de su caída en combate

18 marzo 2007

Algo que surgio...


Un espacio infinito que no tiene barreras
seres que se encuentran sin esperar nada.
Encuentros que se pierden en la inmensidad.

Incertidumbre de no saber que será.

Nostalgias en cada final, en cada posible final que no llega.

Tristeza que renace en cada despedida
esas desdpedidas que no recuerdan
que cuando alguien entre en el corazon
llega para quedarse.
14 mar 07
Carpe Diem

02 marzo 2007

Nada más importa (METALLICA) y las ilustraciones del artista Ricardo Carpani

Muy cerca, no importa que tan lejos
No podría ser mucho más que del corazón
Por siempre confiando en quienes somos
Y nada más importa
Nunca me abrí de esta manera
La vida es nuestra, la vivimos a nuestro modo
Todas estas palabras que no me limito a decir
Y nada más importa
Busco confianza y la encuentro en ti
Cada día hay algo nuevo para nosotros
Abrir la mente para una visión diferente
Y nada más importa

Nunca me preocupé por lo que hacen

Nunca me preocupé por lo que saben

Pero lo sé

Muy cerca, no importa que tan lejos

No pudo ser mucho más que del corazón

Por siempre confiando en quienes somos

Y nada más importa

Nunca me preocupé por lo que hacen

Nunca me preocupé por lo que saben

Pero lo séNunca me abrí de esta manera

La vida es nuestra, la vivimos a nuestro modo

Todas estas palabras que no me limito a decir

Y nada más importa

Busco confianza y la encuentro en ti

Cada día hay algo nuevo para nosotros

Abrir la mente para una visión diferente

Y nada más importa

Nunca me preocupé por lo que dicen

Nunca me preocupé por los juegos que juegan

Nunca me preocupé por lo que hacen

Nunca me preocupé por lo que saben

Y lo sé


Muy cerca, no importa que tan lejos

No podría ser mucho más que del corazón

Por siempre confiando en quienes somos

No, nada más importa